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Posts Tagged ‘luna roja’

El silencio. La calle. El trueno. El rumor de un motor. La luna roja atrapada en un charco de agua puerca. La puta que vende palos de 500 pesos y mamadas de 50 pesitos. El coñazo oloroso a otras vergas. Tú metiéndole la cuasi mano, deforme. Sin dedos, apenas un muñón puntiagudo. El aisberg de tu cuerpo. Lo más largo que te cuelga, bromeas. No tienes pene. Te lo arrancó una rata a los dos años. Cuando te hallaron en el basurero. Tirado entre la mierda y basura de la calle López. Ella y sus gritos. Duele pero le gusta. Quiero todo contigo. Métemelo todo. Lo haces y restriegas el codo, aúlla y le llamas perra. sonríe, estertóreo su movimiento. Calva, desdentada. Famélica. Eres retazo con hueso, jejeje. Ella no te escucha. Pendejo. Cierra su único ojo. Ésta no te la cobro cabrón. En dos arremetidas más te dice dónde andabas, te ofrece mantenerte, pagarte la escuela. Aceptas. Fumas, preguntas, ella niega con la cabeza mientras soba su hoyo abierto en canal. Sangra y no sabes si fuiste tú, tu cuasi mano o la visita mensual. Te he floreado el coño, dices un poco apenado. No te apures, es un agujero que me hizo un doctor de quinta, por eso no le pagué. Y juega con un pedazo de carne flácida que hasta ese momento reconoces como un pito muerto. Pero es más pellejo que carne. Sí, por eso lo maté al hijo de puta. Mira cómo me dejó. Habla y sus ojos destellan en la noche. Su bocaza se abre y busca tu entrepierna. Tú vientre masturbado, desolado de carne, babeado. Un aroma a carne podrida sube y lastima tu nariz. No te importa. Y preguntas: cuánto traes. Responde que tres mil quinientos. Te dará la mitad de lo que gane todos los días, pero sólo si le metes “eso” en las noches. No sabes el exitazo que tengo. Hago servicio social con los enfermitos. Dicho lo anterior se caga de la risa. Vulgar chasquea su lengua. Un última condición: por el culo, me gusta más por el culo, pide. La bajas del auto. le pides que limpie su cochinero. Recoges los billetes. Es marzo. Un viento arrastra sonidos ininteligibles. Y ese beso que ella/él te manda luego de ponerle alas. El ocre de tu nave apaga la luminosidad del faro del parque. La figura del retrovisor te confirma que ella tiene buen lejos. Tomas por Reforma hacia la Diana. Detrás de tu asiento está la filipina, y calculas si lo que ganas de propinas y lo que ella te dé te alcanzará para pagarte la universidad. Viajas con las ventanillas abiertas para que el lugar se ventile. Y vas lamiendo tu muñón que tantos años te avergonzó, y hoy te cambió la vida… así pasó…

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