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Posts Tagged ‘enamorados’

Soy un bosque. Desde el espacio mi imagen domina la vista en este plantea de tonos ocres.

Zoom in y llegó a mi copa.

Luego, dando saltitos aparezco en el cuadro como una rama, poderosa, gigantesca.

Paneo veloz, súbito, y en su más lejano extremo, una hoja. Perspectiva.

Todo lo puedo percibir con cada milímetro de mi savia, con cada fragmento de mi corteza.

Llueve.

Una gota tiembla en el reverso de esa hoja, eres tú.

Frágil te aferras y yo no te quiero soltar, pero no lo logro y caes…

Me alivia saber que eres agua y volverás, tendré que esperar un tiempo antes de que regreses a mí en forma de lluvia…

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Te sueño cangrejo.

Con tus tenazas de cangrejo, exoesqueleto de cangrejo, tu interior suave, sedoso, pulposo, y esos ojos de cangrejo que pueden mirar todo, literalmente, a su alrededor y más allá de este universo, dispersando tu amor que me traspasa con su fuerza vital.

En el sueño te observó con mi cara de gaviota, mi pico de gaviota y mis graznidos de gaviota.

Quiero hablarte.

Decirte que te amo, que no puedo vivir sin ti, sin tu presencia cósmica, en este plano.

Pero gaviota como soy, y tú tan cangrejo como eres, te picoteo cuanto puedo y te como, goloso como soy.

Únicamente dejo los ojos que como ya dije me enamoran…

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Un pestañeo.

Amanezco en tus ojos.

El horizonte detrás de tu iris me regresa una imagen que no podré olvidar mientras mi cerebro funcione:

mi rostro deforme, sus escamas intactas, abrillantadas.    Mis cuernos y colmillos en su sitio.

Sonrío de verte.

En la corva de tu córnea me reflejo tan minúsculo como un liliputiense feliz e imagino que tú te observas igual.

Juego de espejos infinito.

Tú miles de veces, yo miles de veces más.       Somos tantos monstruos que podríamos sobrepoblar un mundo saturnino.

Compartimos una vuelta al sol más.

Te despiertas.

Abres tus bellas fauces tanto como puedes. Eres la envidia de leones y tiburones.

 

En mis brazos, rematados por sendas garras, eres tan frágil como un diente de león azotado por el vaho de un dragón.

Te ofrezco mi pecho y muerdes. La dentellada me abre en canal. No, te pido que me dejes disfrutar más, deja para el final mi cabeza…

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