Feeds:
Posts
Comments

Posts Tagged ‘cuento corto’

Hoy, precisamente hoy, me despertó el movimiento brusco, involuntario porque estabas dormida, cuando te rascaste en tu costado derecho, justo debajo de tu herida de vida.

Debo decir que cada que puedo me entierro en ti, debajo de tu costilla, la penúltima, la más linda y cómoda, para dormir a mis anchas.

Para mí es el lugar exacto para renovar mi amor, ahí en ese lugar cálido que guardas debajo de tu seno; en donde me inyecto en forma de espina y me cobijo con tu piel lisa.

Allí, asomando hacia el exterior solo una parte de mí, la más puntiaguda imagino, embelesado, que tus lunares son Las Pléyades, la constelación favorita de nosotros los pleyadianos…

Read Full Post »

Laboro en una cámara iluminada por un sol rojo de luz intensa.

De una rueca, instalada del plafón planetario, cae en cascada, un fino río de silencio, de corrientes espumosas.

Trenzado por mí gracias al buen oficio aprendido de mis antecesores —que no son otros que yo mismo, pero multiplicado desde hace milenios—, de uno en uno, hilo todas las hebras, desde sus tenues puntas.

La línea es tan suave y fuerte como la seda de los arácnidos, y con el resulto urdo redes para pescar sueños, o ato, o coso los hocicos de las pesadillas depredadoras que producen unos seres que no conozco, ni conoceré, y que, leo en mi instructivo durante mi horario laboral, son llamados humanos…

así pasó…

Read Full Post »

Trabajaba en un edificio de grandes ventanales. La fachada era de vidrio, con figuras que pretendían ser humanoides.

Era un lugar en donde la relación con mis compañeros era estupenda.

De esa época conservo amigos hasta ahora.

Recuerdo que un día, cuando salíamos a una terraza a fumar, hablábamos del vértigo y jugué, como siempre, haciendo bromas idiotas, de mi estilo, con la idea de qué se sentiría caer desde esa altura —el piso estaba más arriba de la mitad de unos 15 pisos, creo—.

Una vez, salí solo cerré los ojos y a medo cigarro sentí cómo un pájaro me tomaba en su pico y me engullía. Otra, una mariposa me cargaba en su lomo y me daba de comer volteando su cabeza.

En otra ocasión una parvada de pájaros se acercó a mí, y empezó a trinarme algo que medio entendí —porque no sé si comenté que hablo español, y medio entiendo el inglés, y un poco de francés y, un pelín menos el idioma pájaro— que me tenían algo reservado para cuando cumpliera 50 años.

Les pregunté, insistente, creo en un burdo trino, si sería bueno o malo.

La más grande de las aves, que tenía un plumaje manchado de pantano, lo que me dio mala espina, me dijo algo que trataré de repetir, con la advertencia que escribo menos el idioma de los descendientes de los dinosaurios: krrrr, krrrkkk, kirssrrrr, krrrrkkk.

Desde esa fecha, hará tal vez unos 15 años, vivo esperando, expectante, que la segunda frase de esa profecía se cumpla.

La primera ya sucedió: He regresado a trabajar, pero ahora en el penúltimo piso, a ese mismo edificio, y me han empezado a salir unos bellos espolones en los tobillos…

Read Full Post »

Arribo a un planeta desierto. Atravieso sus mares de líquido viscoso. Soy el último gigante de mi especie. Luego de cientos de generaciones he llegado a este lugar para terminar una misión. Alcanzo el único sitio en donde hay tierra firme. Es una isla de una belleza inenarrable. Oro y lloro en nombre de todos mis predecesores. Mi raza podrá extinguirse tranquila de saber que cumplí mi cometido.

En el centro, de un ojo de agua cristalina, fluye un río hacia el cosmos. Del corazón de ese cuerpo líquido nace una flor que tomo entre mis manos, y allí justo en medio de una de las miles de semillas que conforman su corola estás tú.

Una criatura de exoesqueleto luminoso, frágil, como la espina dorsal de un esterión, rara avis de un mundo extinto y cuya referencia solo yo conservo. Te he encontrado al fin. Suspiro temeroso de romperte antes de extraerte.

Entre mis dedos tu maravilla refulge con la fuerza de un millón de estrellas. De alas poderosas, larga cola espinosa, rasgos dragonescos, cuerpo transparente y escamas iridiscentes.

Despiertas. Solo una mirada de tus mil ojillos que cubren tu torso basta para comprobar que esa leyenda que me transmitieron genéticamente mis antepasados es cierta: “Quien mire a los mil ojos de una gorgonium sideral quedará para siempre infectado de una enfermedad que muta y alarga la vida”.

Se abre y expande ante mi el ojo de agua de tonos dorados.

Después de haberme fragmentado en millones de partículas tu primer aleteo las empuja al torrente. Sin embargo antes de que sea devorado por su poderoso flujo, sucede el milagro, al integrarme a tu superficie.

Desde ese momento y hasta el fin de los tiempos ambos recorremos al universo ignoto convertidos en uno mismo… así pasó…

Read Full Post »