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Archive for the ‘De amores’ Category

“Sus labios guardaban todas las líneas dibujadas por las olas en la mar embravecida. Su piel estaba llena de dunas milenarias…”

Así la imaginaba, mientras deslizaba la pluma por el papel aún desierto de tinta.

Cerré los ojos y me perdí en la superficie escamosa de un sueño que aún saboreo en las encías.

Siguió escribiendo:

“Con la calma de esta mañana nublada anclas tu recuerdo entre mis hemisferios y te columpias frente a mis ojos atónitos.

Te desgasto de a poco, con mi simple mirada.

Te deshago las dunas, grano a grano, y hallo un oasis.

Muero en ti, mientras me baño en la humedad de tus costas…”…

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Ayer vi a mi madre.

Yo dormía profundamente cuando sentí sus cálidos dedos huesudos alisando mi pelo, como cuando era un crío y me despertaba con besos en la frente.

Me dijo: hola hijo ¿cómo has estado?, bien madre, ¿y tú?, le dije.

Desde sus ojos hundidos, me hizo saber cuanto me ama.

en ese instante abrí los ojos pero alcancé a escucharla:

“Igual que siempre… muerta”…

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I

Ocurrió en una planicie sin fin.

Era una extensión sin interrupciones, sedosa, bella.

El sol la besaba sin prisa.

Yo era una ala de mariposa que flotaba apenas rozando su superficie perfumada.

A veces trompicaba, a veces levantaba el vuelo en remolinos y caía lentamente, como hacen esos insectos que dominan el arte de caminar sobre el agua sin hundirse.

Anochecía y los últimos rayos de luz matizaban mis colores.

II

Una ráfaga me lleva a un confín ignoto.

Girando en sentido inverso a las manecillas del reloj, veo un precipicio circular.

Conforme me acerco crece, hasta convertirse en una boca del infierno; desdentada.

Una última corriente me eleva antes de dejarme caer en su centro.

La oscuridad me traga en un santiamén.

Soy devorado por esta inmensidad, y me abismo resignado mientras me deshago grano a grano, dejando entre las paredes de este agujero de carne trémula, una leve pero densa nube de polvo parecida a los sueños…

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Te desayuno como lo hacen los reyes, o Armando Manzanero, con calma, con todo el amor que tengo, con toda el hambre que te tengo, con toda la golosidad que te tengo, con todo y mis dientes y mis colmillos, y mis muelas de piraño alado; babeándote, engulléndote, regurgitándote para luego volverte a mascar y a degustar, y a tragar en partes, de cuerpo entero, con todo y pelo y sueños y taras y diablos…

Lo hago como creo que se te debe comer a ti Gorgona, a pequeñas dentelladas y lambidas extenuantes.

Así lo hago aquí, ahora, desde hace muchas vidas, en otros mundos incluso, en otras realidades.

Desde que, quizás, éramos seres mitocondriales, o entes unicelulares.

Desde que antes de que el tiempo fuera tal…. 

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Hay fisuras en el silencio. Es un silencio farragoso. Oscuro.

A través de él nada pasa, por eso cuando sucede el primer estertor una fina luz, poderosa, desparrama los bordes de este sitio.

El estruendo del cuerpo sin control precede a la explosión que da origen al universo. Un universo dentro de otro universo.

Los líquidos se unen, creando ríos de estrellas y estrépitos que alcanzan los extremos de esta galaxia.

Los roces de nuestra piel crean ondas sónicas que podrían considerarse una música inexistente hasta ahora.

Un bramido, jadeos, suspiros.

Tu coño untado de mi semen.

Mi vientre lleno de tu interior.

Yo tomando posesión de tu cuerpo, de tu culo, como un animal antiguo regresando a su lugar de origen.

Beso tu espalda, me hundo en tu nuca.

Una certeza: del orgasmo anal nacen los universos.

Esos sitios donde los ojos humanos no sirven y hace falta el tacto para moverte, la imaginación para sobrevivir; ojos con pupilas que se contraen, crecen, nublan…

Desde ese momento flota a nuestro alrededor una especie de aura o cosmos personal infinito, a la medida que nos acompaña a desayunar a comer, a coger a morir y a crear una y otra y otra y otra vez constelaciones hasta el fin del tiempo.

Con planetas, anos, asteroides, vergas, soles, muslos de pan, nebulosas, dedos, agujeros negros insondables, corazones agusanados…

Y en todos, absolutamente todos, una parte nuestra habita…

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Era una mañana linda, la más feliz de todas, cuando naciste mi Niña-Sabia. Recuerdo que llegaste con hambre, ¡mucha! Vaya si lo recuerdo. Pedí bañarte la primera vez. Cómo de que no, me dije, si a todos mis hijos los he bañado, y así será con esta linda bebé. Y así fue.

Tenías el pelo más bellamente desaliñado, que yo podía recordar haber visto jamás, je, ya desde entonces supe que serías una chica rebelde, a tu manera, pero rebelde al fin.

Cabías en mi pecho en el que dormías cuando andabas chillona.

Antes de dormir, arrullada por mis latidos, me sonreías como si ya me conocieras desde otras vidas, y casi puedo asegurar que sí, así es, y es más, estoy seguro de que viajábamos en la misma nave que nos trajo a este planeta.

Detrás de tus pupilas, parecidas de las de Lulú, brillaba un fulgor hermoso, de tonos nacarados, allí a un lado, me regodeaba viendo tus sueños que revoloteaban como peces de colores brillantes, como en un lago de aguas cristalinas.

Hoy en día veo que has mitigado tu hambre con trozos de mundo, ¡bien! Hago votos porque tus sueños-peces no mueran nunca, y que crezcan cobijados ahora y en el futuro por mí, hasta que, seguro en poco tiempo, puedas hacerlo por ti misma.

Admiro tu carácter fuerte, determinado, tus sonrisas que iluminan el planeta, tu amor incondicional.

Quiero que sepas que tu llegada vino a cambiar la trayectoria de mi vida, mi concepción de la realidad. Por eso Gracias mi Niña-Sabia.

Te amo Sofi-Chofa-Sopa… mi Niña-Savia.

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Desperté siendo un árbol que da corazones. En un terreno agreste crezco con muy poco, un poco de sangre, sol y aire azufrado que baja de las montañas ardientes.

Desde aquí la vista es excepcional. Domino un valle de restos de lo que una vez fueron dioses de otros tiempos.

Conforme transcurren los siglos cambio de corteza, pero sólo doy unos cuantos frutos en mi larga vida.

Hoy, precisamente en este 8-M doy dos.

El más grande pende de mi rama y se desprende con la suavidad de una hoja de fresno. Gira armoniosamente y al tocar el suelo explota, esparciendo polvo de miles de colores, dando vida y transformando el paisaje árido del rededor.

El otro pesa lo mismo que un diente de león y como tal vuela un poco antes de posarse parsimonioso, dando luz al planeta.

Cada uno toma su propia forma. Los cubro de heno con eso que en otros sitios se llama amor. Doblo mi tronco milenario lo suficiente para abrazarlos y darles soplos de vida…

Nada hay en el universo como verlos palpitar.

Les nombro, Es y Ce, “Mis hijas”, y las sumerjo en este mar de tierra yerta que empieza a cobrar vida…

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