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Archive for December, 2018

Cocinas. En la lejanía de mi cuerpo te imagino desnuda frente a un perol de esos que cuentan las historias para asustar a niños, y a gente de alma niña. Las llamas te dan un aire grácil, y a tus brazos y manos un aspecto de liviandad que emociona. Tu pelo de Gorgona mira, literalmente, hipnotizado el chisporroteo, que me recuerda nuestra vida, fugaz.

Con el pensamiento te llamo, e igual me respondes, —¿Cuánto de ésto, cuánto de aquello? —Y contesto un tanto extrañado, porque eres bruja experta. Ponle tres besos más, tu lengua de gata, mis deseos entre tus piernas; tu sudor axilar, más flujo, cinco uñas. Un trozo de mi mirada que cuelga de tu pecho. Mi corazón en cuartos, sin venas para que no amargue.

Me dices sonriente, bajando la barbilla, apenas musitando: Acabé el caldo, pero le falta cuerpo. Y en ese momento tomas el cuchillo más filoso y cortas tu seno izquierdo, haces un corte más, perfecto, e introduces tu pequeña mano entre las costillas y sustraes parte de tus entrañas. Ahora tomas por sorpresa el otro seno, la quijada, y lo echas todo así, sin nada más.

He visto todo desde mi sitio. Tengo el don de la ubicuidad y aparezco a tu lado. Interrumpo tus movimientos y te tomo del talle. Con besos y lengüetazos formo y relleno tus partes faltantes, no sin dedicarte el menor de mis reproches.

Sonreímos frente a la mesa, ya sopeando nuestra cena, como los tontuelos que somos.

Allí estamos dándonos sopeadas uno al otro, limpiándonos las comisuras lentamente. Nunca dos monstruos habían sido tan felices ante una cena de Navidad.

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