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Archive for August, 2016

Mi niña So

Era una niña de esas hermosas de ojos de chocolate, que todo lo puede; de esas que luchan contra males infligidos por su propio cuerpo y ganan; niña de pelo negrísimo que al pasar provoca verdor por doquier. Sí, era de esos seres que si las observas bien, cuando el sol de la tarde calienta su espalda, puedes verle las alas de colores inauditos. Esa niña se llamaba So y gustaba de comer nubes con leche; de pasear por constelaciones desconocidas. Yo la conocí en un plano terrestre. Me decía papá y eso me recargaba la energía del envoltorio que me cubría entonces.

Recuerdo el día que la ví por primera vez, hacía una noche estrellada de marzo, era el ocho de marzo en el calendario nuclear de mi vida. Pasó sobre mi cabeza coloreando mi cielo nocturno. Y así cada vuelta al sol ella volvía con la fuerza de una lluvia de estrellas.

Nunca podré olvidar lo que un día feliz ella guardó en mis ojos al observar los suyos. Eran unas diminutas partículas que me marearon al irrumpir en mis iris con la fuerza de agujas. Pasé días bajo supervisión médica, hasta que al fin me dieron de alta. El doctor que me atendió, un tal Arreola, me dijo: vaya usted mi buen amigo, aprenderá a convivir con esas ensoñaciones que tiene incrustadas en los ojos.

Se refería a miles de ensoñaciones de niños de todo el universo, mismos que como ella viajan por los sistemas solares, atraviesan agujeros negros, vuelan junto a cometas, asteroides, habitan en lunas, pero que en algún momento de su transcurrir contactan a seres como yo en cualquier parte. Entes de piel dura y escamada.

A veces cuando se toma tiempo en sus visitas anuales, me ha compartido qué es lo que ha visto; algunas cosas las he memorizado, otras las he escrito, pero la mayor parte las he olvidado.

Con el tiempo he aprendido a amarla hasta que no me queda más amor, salvo para sus hermanos, de quien hablaré en otra ocasión. A cambio de tales leyendas yo solo le regalo alguna mía, de esas que extirpo de mis millones de escamas, y le doy besos etéreos y le pido se quede conmigo, pero ella únicamente sonríe, extiende sus brazos, me abraza, pero antes de marcharse me deja muchos sueños color verde…

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